Un instituto de rayos cósmicos como origen documentado del sistema científico de un país
Hitos 08
Chacaltaya no sólo produjo física: produjo instituciones. De la actividad del Laboratorio salieron la comisión de energía nuclear del país, el primer centro de computación de Bolivia, la actual Facultad de Ciencias Puras y Naturales, la carrera de Ingeniería Electrónica, el Instituto Geofísico Boliviano y buena parte del aparato estatal de política científica. Es el único hito que no habla de partículas, y probablemente el más fuerte del expediente.
Qué afirma este hito, y por qué importa
Los siete hitos anteriores argumentan valor científico: lo que se descubrió aquí. Este argumenta algo distinto y, para la UNESCO, complementario: valor cultural. Sostiene que un laboratorio de altura fue el origen documentado del sistema científico de un país entero.
Aguirre lo formula con una prudencia que conviene conservar, porque es más creíble que la afirmación máxima:
«Seguramente todas estas instituciones se habrían desarrollado en algún momento de la historia de la ciencia boliviana, pero fue la vigorosa presencia del Laboratorio la que permitió su pronto, rápido y coherente crecimiento. Así, en un mundo de rápido cambio técnico y profundas transformaciones, la sola presencia de una institución como el Laboratorio de Chacaltaya, aún estudiando exclusivamente las partículas cósmicas, justifica plenamente su existencia, por el efecto catalizador que solamente una institución de prestigio puede lograr con relativa facilidad.»
El sitio debe decir exactamente eso: catalizador, no progenitor único. La afirmación moderada es verificable; la máxima, no.
El punto de partida: 7 de junio de 1956
El 7 de junio de 1956, Ismael Escobar presentó al rectorado de la UMSA una propuesta para crear un Instituto Nacional de Investigaciones Nucleares.
El rector Gastón Aráoz aceptó la propuesta, y añadió algo: sugirió crear dentro de él un «Departamento de Investigaciones Matemáticas», por considerar urgente el desarrollo de esa ciencia en Bolivia. Escobar aceptó la sugerencia y propuso, para dirigirlo, al matemático Wilhelm Damköhler, de la propia Universidad.
Ese documento —una propuesta de un director de laboratorio a su rector— es el arranque de todo lo que sigue.
La energía nuclear
De aquella iniciativa salió, según Aguirre, la Comisión Boliviana de Energía Nuclear, cuyas actividades comenzaron en marzo de 1962, creada «bajo el paraguas» del Laboratorio y con Escobar como su primer director.
El camino estaba preparado desde antes: a finales de los años cincuenta, Escobar, Hartmann y Jorge Muñoz Reyes viajaron a Knoxville, en Estados Unidos, en una misión que permitió trazar los primeros planes de la Comisión. Y tuvo una consecuencia inmediata y muy concreta: el Dr. Luis Barragán fue becado a Brasil para entrenarse en aplicaciones nucleares a la medicina. En 1996 seguía a la cabeza del Centro de Medicina Nuclear.
La medicina nuclear boliviana empieza, por vía indirecta, en un laboratorio de rayos cósmicos.
El Año Geofísico Internacional y el Instituto Geofísico Boliviano
Ésta es la línea mejor documentada del hito, porque tiene decretos.
Los éxitos del Laboratorio, junto a los del Observatorio de San Calixto —dirigido primero por el padre Descottes y, entre 1964 y 1993, por el padre Ramón Cabré— y a los esfuerzos del Instituto Geográfico Militar, fueron según Aguirre «factores decisivos» para que Bolivia participara activamente en el Año Geofísico Internacional, «uno de los esfuerzos cooperativos científicos a nivel mundial más importantes de las últimas cuatro décadas».
Norma
Fecha
Contenido
Decreto Supremo 04715
15 de agosto de 1957
Gobierno de Hernán Siles Zuazo: constituye el Comité Nacional del Año Geofísico (así lo llama la Gaceta; en el libro, «Comité Boliviano del Año Geofísico Internacional»). ✅ Confirmado en el índice de la Gaceta.
Decreto Supremo 05725
⚠ sin fecha en la fuente; por la numeración, marzo de 1961
Transforma el Comité en Comisión Permanente.
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—
La Comisión deriva institucionalmente en el Instituto Geofísico Boliviano.
—
1976
El Instituto Geofísico Boliviano pasa a depender del Instituto de Investigaciones Físicas.
✅ Cotejo con el índice de la Gaceta Oficial (19 de septiembre de 2026). Dos de los decretos de esta serie están confirmados en el índice oficial, con su sumilla literal. D.S. 4715, 15 de agosto de 1957, presidente Hernán Siles Zuazo: «Comité Nacional del Año Geofísico.- Constitúyese, para realizar estudios y trabajos relacionados con la reunión del Año Geofísico Internacional»; integra a la UMSA y al Instituto Geográfico Militar, y exime de derechos el instrumental importado. El nombre oficial es, pues, Comité Nacional, no «Comité Boliviano». Y D.S. 5582, 23 de septiembre de 1960, presidente Víctor Paz Estenssoro: «Créase la Academia Nacional de Ciencias, como institución rectora de la actividad estatal, para fomentar la investigación, dignificar al científico y difundir…». Los otros dos siguen abiertos, pero la numeración correlativa de la Gaceta acota sus fechas: el D.S. 5725 es de marzo de 1961 (el 5722 es del 3 de marzo de 1961), y el D.S. 5489 no puede ser del 14 de enero de 1960, porque el 5271 es de agosto de 1959 y el 5498 del 20 de junio de 1960: o el número o la fecha que circulan para la COBOEN están mal. Fuente: índice de la Gaceta Oficial de Bolivia, vía D-Lex Bolivia (Derechoteca).
El DS 04715 es el cuarto instrumento estatal del expediente, después del decreto de parque nacional de 1942 (hito 01), del DS 02921 de 1952 (hito 03) y del decreto de enero de 1962 sobre el plomo de BASJE (hito 06). Cuatro decretos supremos en veinte años, de cuatro gobiernos distintos, sobre el mismo lugar y su actividad. Para un expediente patrimonial, esa serie es en sí misma una prueba de reconocimiento estatal sostenido.
Bajo la dependencia del IIF, el Instituto Geofísico Boliviano hizo trabajo de consecuencias prácticas, a cargo de José Luis Tellería, Olimpio Villegas, Antonio Velarde, Eloy Martínez, Salvador del Pozo, Carlos Ávila, Freddy Rodríguez y Gonzalo Arze:
El estudio de la geotransecta de la corteza andina Charaña–San Borja, que dio origen al programa mundial de geotransectas del International Lithosphere Programme de la UNESCO–IUGG–IGG.
Las primeras cartas magnéticas y gravimétricas de Bolivia —declinación, inclinación, campo total, componentes vertical y horizontal—.
La magnetometría de la zona de Tiwanaku.
Los primeros trabajos de prospección geofísica e hidrogeológica para el Proyecto de Desarrollo de San Jacinto, en Tarija, que sirvieron de base a muchos estudios posteriores.
Una red itinerante de magnetómetros Askania para estudiar el electrochorro ecuatorial, las anomalías de conductividad bajo los Andes y los cinturones de Van Allen. Los datos los procesó la Carnegie Institution of Washington.
Para el expediente. Un programa mundial de la UNESCO que arranca de una geotransecta boliviana, y las primeras cartas magnéticas del país, son resultados de utilidad pública surgidos de la misma casa. Es el argumento que responde a la pregunta «¿para qué sirvió todo esto al país?».
El primer centro de computación de Bolivia
La creación del Centro de Cálculo de la Universidad —el primer centro de computación del país— se debe, dice Aguirre, «a la iniciativa y orientación del Laboratorio, principalmente Magín Zubieta».
Zubieta era uno de los ingenieros del Laboratorio y uno de los bolivianos que pasaron por el Centro Brasileiro de Pesquisas Físicas (hito 07).
La Facultad de Ciencias
El Instituto de Ciencias Básicas —hoy Facultad de Ciencias Puras y Naturales— nació de la misma iniciativa, organizada por Abelardo Alarcón. Y no sólo de la iniciativa:
«Fue el Laboratorio el que proveyó los primeros equipos de enseñanza.»
El primer director del Instituto fue el ingeniero Iván Guzmán de Rojas. Aguirre, que se incorporó como docente en 1969 tras concurso de méritos junto a Andrés Trepp y Eduardo Maldonado, recuerda que el Instituto «consiguió congregar a un importante número de investigadores de alta calidad en las disciplinas de las ciencias básicas», aunque «avatares políticos nacionales y dentro de la propia Universidad no permitieron que muchos integrantes de este grupo continuaran contribuyendo a la Universidad».
Y el Laboratorio organizó durante varios años cursos y seminarios sobre técnicas electrónicas modernas. Aguirre lo resume así: «Fue un verdadero pionero en la introducción de la tecnología de punta en Bolivia.»
Un hilo que merece seguirse.Iván Guzmán de Rojas (1934–2022) aparece en las fuentes de este hito dos veces: como integrante del «grupo de estudio de excelencia» que Schulczewski reunió en la Facultad de Ingeniería en los primeros años de Chacaltaya, y como primer director del Instituto de Ciencias Básicas. Formado en la UMSA y becado al Institut für Strahlungsphysik de la Universidad de Bonn, fundó las carreras de matemáticas, física y química de la UMSA, y décadas después creó ATAMIRI, el sistema de traducción automática multilingüe construido sobre la estructura gramatical del aymara. Era además hijo del pintor Cecilio Guzmán de Rojas.
Que uno de los nombres del entorno del Laboratorio acabara construyendo un traductor automático pivotado en una lengua andina es exactamente el tipo de conexión entre ciencia y cultura que un expediente ante la UNESCO puede argumentar. ⚠ Antes de publicarlo hay que precisar cuál fue su vínculo concreto con el Laboratorio: las fuentes lo sitúan en su órbita, no necesariamente en su nómina.
La ingeniería electrónica
Antes incluso que el Instituto de Ciencias Básicas, y gracias a los esfuerzos de Juan Hersil y Ramón H. Schulczewski, se fundó el Laboratorio de Electrónica de la Facultad de Ingeniería.
De ahí salió la carrera de Ingeniería Eléctrica–Electrónica, después el Departamento de Ingeniería Eléctrica y Electrónica, y finalmente dos departamentos y dos carreras separadas.
Juan Hersil era ingeniero graduado del MIT; había trabajado con George Clark y Bruno Rossi preparando el experimento de chubascos atmosféricos que acabaría instalándose en Bolivia, y en 1958 montó con Clark el experimento piloto de El Alto, antecesor de BASJE (hito 06). Murió antes de tiempo; Schulczewski se hizo cargo del experimento.
Una anécdota que dice mucho. Schulczewski fue contratado para trabajar en un laboratorio de alto vacío destinado a reacondicionar los tubos Geiger-Müller del experimento. El intento fracasó, y Schulczewski se negó a cobrar sus primeros salarios.
La astronomía
No estaba en el guion de los diez hitos, y debería estar: de este entorno sale también la astronomía boliviana moderna.
Max Schreier, emigrado de Austria en los años cuarenta y oficial de la Fuerza Aérea de Bolivia, trabajó durante años por consolidar la disciplina en el país. Formó a los primeros astrónomos jóvenes: Manuel de la Torre y Rodolfo Zalles. Aguirre le atribuye en gran parte el Planetario de la Universidad, construido e inaugurado hacia finales de 1973.
En 1966 se organizó desde aquí la observación del eclipse total de Sol.
El Observatorio Astronómico de Patacamaya se inauguró el 6 de septiembre de 1974, bajo el convenio de cooperación científica Bolivia–URSS cuya aplicación asumió el IIF a finales de 1973. Rector: Jorge Siles Salinas, «ciertamente su más efectivo impulsor». Impulsores soviéticos: Vitaly Cheleaguine y Yuri Spirin. Allí se hicieron trabajos de geodesia de satélites, y trabajaron también misiones de Checoslovaquia (Hamad, Novotny, Jelinkova) y de otros países del área socialista.
En noviembre de 1978, en el Observatorio de Leningrado, Aguirre inició por encargo de la Universidad las conversaciones para ampliar el convenio. Dos años después se construyó el Observatorio Astronómico de Santa Ana de Tarija, que en 1980 pasó a depender de la Academia Nacional de Ciencias.
El Observatorio Magnético de Seguencoma se instaló en 1974 con la Carnegie Institution of Washington, y después se trasladó a Patacamaya, donde sigue operando.
Dos observatorios astronómicos, un planetario y un observatorio magnético, todos surgidos de la misma institución en poco más de un lustro.
El aparato de política científica del Estado
Aquí el argumento sube un escalón: el Laboratorio no sólo creó instituciones científicas, sino los organismos con que el Estado boliviano gestiona la ciencia.
Durante el periodo de consolidación del Instituto de Investigaciones Físicas se puso en marcha o se consolidó:
el Comité Nacional de Bolivia de la Unión Internacional de Física Pura y Aplicada (IUPAP);
la Comisión Nacional de Estudios Geofísicos de Bolivia;
la Comisión Nacional de Geodinámica;
el Comité de Relaciones Sol-Tierra de la Comisión de Geofísica del Instituto Panamericano de Geografía e Historia;
la participación en el Comité Interministerial de Bolivia para el Medio Ambiente, organizado para preparar la presencia de Bolivia en la primera conferencia de Naciones Unidas sobre el problema ambiental mundial, en Estocolmo;
el Sistema Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico;
y, más tarde, el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT).
Aguirre explica el mecanismo, y es la frase que sostiene el argumento entero:
«Un número importante de los recursos humanos que se formaron en el Laboratorio fueron los que dieron los primeros pasos en este campo y más tarde conformaron los organismos de planificación y gestión de la ciencia y la tecnología a nivel del Estado.»
Su propia biografía lo ilustra: entre 1973 y 1975 dirigió el Centro de Planificación y Coordinación de la Investigación de la UMSA, evaluando las actividades de los diecisiete institutos que la Universidad tenía entonces; en enero de 1978 dejó la dirección del IIF para asumir como primer Director de Ciencia y Tecnología del Ministerio de Planeamiento.
La Academia y la Sociedad
La Academia Nacional de Ciencias. Aguirre dice que la intensa actividad del Laboratorio a inicios de los sesenta «sirvió para incentivar la creación de la Academia Nacional de Ciencias». ⚠ Otras fuentes fechan la Academia en su forma moderna en el Decreto Supremo 5582, de 23 de septiembre de 1960 (gobierno de Víctor Paz Estenssoro), con 32 académicos vitalicios, y recuerdan una fundación anterior en 1860. Verificar y precisar cuál fue exactamente el papel del Laboratorio.
La Sociedad Boliviana de Física. Los años setenta fueron su periodo de consolidación. Aguirre: «permitió por primera vez reunir a todos los físicos bolivianos y discutir sus trabajos de investigación», y sus reuniones anuales «se convirtieron en verdaderos foros de reflexión sobre la física». En 1996 anotaba que, tras un largo paréntesis, un grupo joven de físicos la estaba reactivando.
Y una constancia de reconocimiento: Aguirre accedió a una silla en la Academia Nacional de Ciencias en 1976, por sus trabajos sobre el origen de los rayos cósmicos.
Los efectos laterales
Tres, y ninguno es menor.
La biología de altura. El Instituto Boliviano de Biología de Altura utilizó a los propios físicos y trabajadores de Chacaltaya como sujetos de sus primeros estudios sobre la adaptación y el comportamiento del ser humano en la altura. Aguirre lo cuenta con la expresión de la época: sirvieron de «conejillos de indias».
Nota editorial. Contarlo así hoy exige cuidado. Pero el hecho es relevante y debe estar: la fisiología de altura boliviana, disciplina en la que el país tiene reconocimiento internacional, hizo sus primeras observaciones sobre el personal de este Laboratorio. Es una segunda ciencia nacida del mismo emplazamiento, y conviene documentar quiénes fueron esas personas y en qué condiciones participaron.
El primer calentador solar plano del país, construido por Mario Guzmán. Aguirre cierra con él la década de los cincuenta, y lo llama «un avance tecnológico de gran interés para Bolivia».
La ciencia de materiales y la metalurgia física, iniciadas con Manuel Arellano, Oscar Villegas, Luis Alberto Guzmán, Hugo Siles, Juan Antonio Fernández, Remberto Portugal, Edgar Zapata y Gonzalo Gutiérrez. Entre otras cosas, Guzmán diseñó y discutió formas de obtención de tierras raras mediante el efecto Hall.
Las personas: lo que de verdad se fabricó aquí
Aguirre es explícito en que el segundo gran logro del Laboratorio, después del avance del conocimiento, fue la formación de gente: durante cuarenta años pasaron por él «varias decenas de físicos, ingenieros y técnicos bolivianos y extranjeros».
Carlos Aguirre y José Antonio Zelaya explicando a los visitantes, entre 1973 y 1979. Buena parte de lo que el Laboratorio hizo por el país fue explicar para qué sirve investigar. Archivo del IIF–UMSA.
El programa de becas de estudio y trabajo fue intenso. Nombres que pasaron por él: Javier Calero, Ángel Garzón, José Alberto Ruiz, Guido y Freddy Capra, José Ipiña, José Díaz y muchos otros.
El grupo de estudio de la Facultad de Ingeniería. Schulczewski recuerda en su ensayo de 1987 al grupo inicial de estudiantes con quienes formó un «grupo de estudio de excelencia»: Enrique Azcui, Roger Levy Sanjinés, Adhemar Daroca, Gastón Mejía Brown, Humberto Peinado, Iván Guzmán de Rojas y José Flores.
Los maestros. Schulczewski nombra a dos de excepcional calidad: el Prof. Raoul Weil y el Ing. Juan Hersil. Aguirre añade que hicieron «del trabajo arduo un signo de orgullo».
Y un testimonio externo. En una carta a Aguirre del 5 de marzo de 1985, John Linsley —el mismo de la carta a Physics Today de 1982— escribió que en su visita de 1982 encontró que el Laboratorio de Chacaltaya
«es muy favorable para producir buenos científicos, totalmente “equipados” para entrar en las corrientes principales de la ciencia a nivel internacional»,
y añadía que de ello existen amplias pruebas, como atestigua la presencia de físicos bolivianos en simposios internacionales a lo largo de muchos años.
Es el aval externo específico de este hito, y se suma a los tres del expediente: IUPAP (1964), Linsley en Physics Today (1982) y Jones (1982).
Y la producción documentada (estimación de Aguirre, 1952–1994):
Tipo
Número
Números de Resumen de Labores
30
Monografías
78
Contribuciones originales (artículos y comunicaciones)
~600
Tesis de grado, maestría y doctorado
120
Informes técnicos
50
Ciento veinte tesis. Ésa es la cifra que mide este hito.
Del Laboratorio al Instituto
Entre 1970 y 1973 la Universidad Mayor de San Andrés decidió convertir el Laboratorio de Física Cósmica en Instituto de Investigaciones Físicas. A partir de septiembre de 1973, Carlos Aguirre, como director, condujo esa transformación.
En 1976 el Instituto absorbió al Instituto Geofísico Boliviano, descendiente del Comité del Año Geofísico Internacional creado por decreto en 1957. Es el punto en que se cierra el arco de este hito: la institución que había ayudado a crear un organismo estatal veinte años antes acabó integrándolo.
Aguirre añade un dato de gobernanza que el expediente debería recoger sin adornos: en sus primeros 26 años el Laboratorio y el Instituto tuvieron cinco direcciones, «una estabilidad que fue clave para su éxito». En la década de los ochenta hubo seis. La inestabilidad no se frenó hasta comienzos de los noventa.
La cronología completa de direcciones ya no es un punto abierto. La revisión del archivo del Instituto (Moreno Rivadeneira, 16 de septiembre de 2026) la da entera, de 1952 a 2011. Dos cosas que ese documento aporta a este hito:
Harjit Ahluwalia figura junto a Rafael Vidaurre al frente del Laboratorio en 1963–1967. Su hoja de vida precisa el cargo —director científico— y lo fecha en 1965–68, financiado por el OIEA (1965–1967) y por la Unión Panamericana (1967–1968), y lo consigna además como Representante Nacional de Bolivia (1966–1969) ante la IUPAP, el COSPAR y otros organismos. ⚠ Las fechas de las dos fuentes no coinciden, probablemente porque conviven dos cargos distintos. Que un organismo de Naciones Unidas pagara la dirección científica del Laboratorio, y que desde esa silla se ejerciera la representación del país ante la IUPAP, pertenece de lleno al argumento de este hito: también el aparato boliviano de representación científica internacional salió de esta casa.
Cinco direcciones seguidas, de 1968 a 1982, están anotadas en el archivo como «(dictadura)». El Laboratorio sostuvo su producción científica y sus convenios internacionales a lo largo de catorce años de gobiernos de facto. Es un dato para tratar con cuidado y sin adorno, pero habla de la continuidad institucional del sitio mejor que cualquier otra cifra, y es justamente lo que un expediente patrimonial pide demostrar.
Cronología del hito
Fecha
Hecho
7 de junio de 1956
Escobar propone al rectorado el Instituto Nacional de Investigaciones Nucleares. El rector Aráoz sugiere añadirle un Departamento de Investigaciones Matemáticas, dirigido por Wilhelm Damköhler.
1956
Physics Today publica un artículo sobre el Laboratorio señalándolo como lugar único para el estudio de los rayos cósmicos.
15 de agosto de 1957
Decreto Supremo 04715 (gobierno de Hernán Siles Zuazo): se constituye el Comité Nacional del Año Geofísico (así lo llama la Gaceta; en el libro, «Comité Boliviano del Año Geofísico Internacional»). ✅ Confirmado en el índice de la Gaceta.
Finales de los 50
Escobar, Hartmann y Muñoz Reyes viajan a Knoxville; se trazan los planes de la comisión de energía nuclear. Luis Barragán es becado a Brasil en medicina nuclear.
Finales de los 50
Mario Guzmán construye el primer calentador solar plano del país.
⚠ 1960
Decreto Supremo 5489: creación de la Comisión Boliviana de Energía Nuclear. La fecha del 14 de enero que circula no cuadra con la numeración de la Gaceta, que sitúa el 5489 hacia junio de 1960.
23 sep. 1960
Decreto Supremo 5582 ✅: «Créase la Academia Nacional de Ciencias, como institución rectora de la actividad estatal…». Papel del Laboratorio por precisar.
Marzo de 1962
Comienzan las actividades de la Comisión Boliviana de Energía Nuclear, «bajo el paraguas» del Laboratorio, con Escobar como primer director.
Años 60
El Laboratorio impulsa el Centro de Cálculo de la UMSA, primer centro de computación del país (Magín Zubieta) ⚠ y el Instituto de Ciencias Básicas (Abelardo Alarcón), al que provee los primeros equipos de enseñanza.
1966
Se organiza la observación del eclipse total de Sol.
1970–1973 ⚠
La UMSA decide convertir el Laboratorio en Instituto de Investigaciones Físicas. El archivo del Instituto fecha el cambio de nombre en 1972; Aguirre lo describe como un proceso ejecutado desde septiembre de 1973.
Septiembre de 1973
Carlos Aguirre asume la dirección y conduce la transformación. Entre 1973 y 1975 dirige además el Centro de Planificación y Coordinación de la Investigación, con 17 institutos a su cargo.
Finales de 1973
Se inaugura el Planetario de la Universidad, impulsado en gran parte por Max Schreier.
1974
Se instala el Observatorio Magnético de Seguencoma con la Carnegie Institution.
6 de septiembre de 1974
Se inaugura el Observatorio Astronómico de Patacamaya, bajo convenio Bolivia–URSS. Rector Jorge Siles Salinas.
1976
El Instituto Geofísico Boliviano pasa a depender del Instituto de Investigaciones Físicas. Aguirre accede a una silla en la Academia Nacional de Ciencias.
Años 70
Consolidación de la Sociedad Boliviana de Física; puesta en marcha del Comité Nacional de la IUPAP, la Comisión Nacional de Estudios Geofísicos, la Comisión Nacional de Geodinámica y el Sistema Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico.
Enero de 1978
Aguirre deja la dirección del IIF para ser primer Director de Ciencia y Tecnología del Ministerio de Planeamiento.
Noviembre de 1978
Conversaciones en el Observatorio de Leningrado que llevarán al Observatorio de Santa Ana de Tarija.
1980
El Observatorio de Santa Ana de Tarija pasa a depender de la Academia Nacional de Ciencias.
5 de marzo de 1985
Carta de John Linsley: Chacaltaya es «muy favorable para producir buenos científicos».
Las direcciones del Laboratorio y del Instituto —punto cerrado. La revisión del archivo del Instituto (Carina Isabel Moreno Rivadeneira, 16 de septiembre de 2026) sustituye a la lista abreviada de Aguirre, que llegaba sólo hasta 1978:
Periodo
Director
1952–1963
Ismael Escobar Vallejo
1963–1967
Rafael Vidaurre y Harjit Ahluwalia ⚠
1967–1968
Óscar Saavedra
junio de 1968 – octubre de 1973
Gastón Mejía(dictadura)
octubre de 1973 – 1978
Carlos Aguirre(dictadura)
1978–1980
Ricardo Anda Peters(dictadura)
1980
Manuel Arellano(dictadura)
1980–1982
José Antonio Zelaya(dictadura)
1982–1983
Nicolás Martinic
1983–1988
Óscar Villegas
1989–1992
Orlando Asturizaga
1992
Alcides Reguerín, Nicolás Martinic
1992–1995
Alfonso Velarde
1997–1999 y 1999–2002
Pedro Miranda Loza
2002–2005 y 2005–2008
Alfonso Velarde Chávez
2008–2011
Wilfredo Tavera Llanos
⚠ Quedan dos huecos sin director consignado —1988–1989 y 1995–mayo de 1997— y la lista termina en 2011: falta el tramo hasta hoy, incluida la dirección actual.
⚠ La fecha del cambio de nombre a Instituto de Investigaciones Físicas: 1970 en el guion, 1970–1973 en Aguirre, 1972 en el archivo.
Los documentos como elemento del bien
Los hitos 06 y 07 tienen objetos: un detector de plomo, unas placas de emulsión. El objeto de este hito es papel, y eso lo hace a la vez más frágil y más fácil de recuperar.
Lo que el expediente necesita reunir:
La propuesta de Escobar al rectorado, 7 de junio de 1956. Documento fundacional del hito.
Los cuatro decretos supremos en su versión de Gaceta Oficial: 1942 (parque nacional), 2921 de 1952, 4715 de 1957 y el del plomo de 1962 — más el 05725 y el 5489. ✅ Los de 1942, 1952, 1957 y el 5582 de 1960 ya están confirmados en el índice de la Gaceta; faltan los textos íntegros. Reunidos y presentados juntos, son la prueba documental del reconocimiento estatal continuado del sitio a lo largo de veinte años y de cinco gobiernos.
**La colección completa de *Resumen de Labores*** (30 números). Es, según Aguirre, una de las revistas científicas más antiguas de la UMSA, y ganó en 1962 el Premio Nacional «Faja Verde».
El listado de las 120 tesis producidas entre 1952 y 1994, con autores e instituciones. Es el inventario del capital humano del sitio, y probablemente el documento más persuasivo de este hito.
La carta de John Linsley de 5 de marzo de 1985 y el ensayo de R. H. Schulczewski, «Chacaltaya: aportes para una historia» (La Paz, marzo de 1987), fuente de buena parte de este hito.
Observación. Este hito no necesita conservación material urgente, pero sí digitalización. Un expediente que pueda mostrar los decretos, las tesis y las publicaciones en un archivo digital consultable demuestra integridad documental, que es uno de los criterios que la UNESCO evalúa.
Argumento para la candidatura ante la UNESCO
Formulación breve (para la página):
Del Laboratorio de Chacaltaya salieron la comisión de energía nuclear del país, el primer centro de computación de Bolivia, la actual Facultad de Ciencias de la UMSA, la carrera de Ingeniería Electrónica, el Instituto Geofísico Boliviano y buena parte del aparato estatal de política científica. Ciento veinte tesis en cuarenta años.
Formulación desarrollada (para el expediente):
Valor cultural, no sólo científico. Los demás hitos argumentan qué se descubrió aquí. Éste argumenta qué se construyó en el país a partir de aquí. Es el argumento que convierte al bien de «lugar donde se hizo buena física» en «institución que catalizó el sistema científico de un Estado». Los criterios de la UNESCO valoran esa segunda cosa.
La cadena es documentable y verificable. No es una afirmación retórica: hay una propuesta fechada (1956), decretos supremos (1957, 1960, 1962), instituciones que existen hoy con otros nombres (Facultad de Ciencias Puras y Naturales, IBTEN, carreras de Ingeniería Eléctrica y Electrónica) y una cifra de producción (120 tesis, ~600 contribuciones). Cada eslabón puede comprobarse.
Cuatro decretos supremos en veinte años, de gobiernos distintos. 1942, 1952, 1957 y 1962. El Estado boliviano volvió sobre este lugar y su actividad una y otra vez, bajo administraciones de signo político opuesto. Es una prueba de continuidad del reconocimiento, que es lo que un expediente patrimonial necesita demostrar.
La transferencia salió del campo. Medicina nuclear, computación, geofísica aplicada, cartografía magnética del país, prospección hidrogeológica, energía solar, metalurgia, astronomía, política científica. La física de rayos cósmicos fue el vehículo, no el destino.
Un modelo replicable y por tanto ejemplar. El caso de Chacaltaya documenta cómo un solo centro de investigación fundamental, sostenido en el tiempo, genera un sistema científico nacional en un país de recursos limitados. Ese valor de ejemplo —para otros países en condiciones semejantes— es un argumento de significación universal, que es exactamente lo que la UNESCO exige.
Y hay un aval externo específico. John Linsley, 1985: el Laboratorio es «muy favorable para producir buenos científicos, totalmente equipados para entrar en las corrientes principales de la ciencia a nivel internacional».
Fuentes
Carlos Aguirre Bastos, Medio siglo de ciencia en Bolivia. El Laboratorio de Física Cósmica de Chacaltaya de la UMSA, Fundación Universitaria Simón I. Patiño, La Paz, 1996 — cap. XIII, «Nota final: el Laboratorio y el desarrollo de la ciencia en Bolivia», y capítulos de los años cincuenta, sesenta y setenta.
R. H. Schulczewski, «Chacaltaya: aportes para una historia», La Paz, marzo de 1987. Citado por Aguirre. ⚠ Por localizar el texto completo.
A. Velarde, «Instituto de Investigaciones Físicas», Memorias de la… ⚠ Referencia por completar.
Carta de John Linsley a Carlos Aguirre, 5 de marzo de 1985. Citada por Aguirre. ⚠ Por localizar.
Decreto Supremo 04715, de 15 de agosto de 1957 (Comité Nacional del Año Geofísico). ✅ Localizado en el índice de la Gaceta; texto íntegro por obtener.
Decreto Supremo 05725 (Comisión Permanente). ⚠ Por localizar; por la numeración, marzo de 1961.
Decreto Supremo 5489, de 14 de enero de 1960 (Comisión Boliviana de Energía Nuclear) ⚠ y Decreto Supremo 5582, de 23 de septiembre de 1960 (Academia Nacional de Ciencias) ✅ — el 5582 está confirmado en el índice de la Gaceta con esa fecha; la fecha del 5489 no cuadra con la numeración y sigue pendiente.
Physics Today, artículo sobre el Laboratorio, 1956. ⚠ Referencia por completar.
Nota necrológica y semblanzas de Iván Guzmán de Rojas (1934–2022), prensa boliviana, enero de 2022.
Cómo citar esta página
«1956–1976 · El laboratorio que fundó la ciencia boliviana». Laboratorio de Física Cósmica de Chacaltaya, Instituto de Investigaciones Físicas, UMSA. https://chacaltaya.umsa.bo/es/
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El Laboratorio de Física Cósmica de Chacaltaya es candidato a Patrimonio de la Humanidad. Si tiene documentos, fotografías o recuerdos del Laboratorio, el proyecto quiere conocerlos.